-
Lo que amo y odio del Forex, ¿y tú?
La verdad es que cuando el virus del trading nos invade por completo -casi sin que seamos conscientes de ello- y nos despertemos un día siendo trading-adictos… ese día, todos nos parecemos. Pero antes de que llegue ese día, cada uno de nosotros tenía su propia historia, cada uno tenía sus propios motivos para acercarse a los cantos de esta seductora sirena…
La adicción al trading es algo que no me estoy inventando. Esta adicción -como cualquier otra- libra una durísima batalla contra nuestra voluntad en la que, casi siempre, llevamos las de perder. Pero también hay casos afortunados en los que conseguimos escapar y aprendemos a enmendar nuestros errores y ver las cosas con la suficiente distancia como para mantenernos a salvo.
Os cuento esto porque yo, personalmente, hace ya tiempo que deje el trading por cuenta propia… pero cuando miro atrás haciendo memoria, me reconozco adoptando actitudes propias del más cegado de los adictos. Por suerte, bastó un mazazo fuerte a la cuenta para que despertara de golpe y pudiera seguir con mi vida. Ahora tengo mucho miedo a operar por mi mismo y, aunque el miedo suele ser mal compañero de trayecto, en este caso es mi mejor seguro de vida. Curiosamente, aunque me considero rehabilitado de mi afición –al borde de la adicción- al trading; no he huido despavorido, sino que he depositado mi confianza en los sistemas automáticos. Estos también me han jugado alguna mala pasada, pero ahora me preocupan sólo los resultados globales a medio-largo plazo; así que, reviso las cuentas cada vez con menos frecuencia, y puedo tener la mente ocupada en aspectos mucho más importantes de la vida que el trading obsesivo.
Bueno. Este post tenía que hablar de lo que amo y odio del trading y más bien está pareciendo algo así como “confesiones en mi menor”… pero no he perdido el hilo. Todo lo anterior es lo que odio. Odio la forma en la que el trading priva a muchos de nosotros de nuestro tiempo, dinero y voluntad… y odio que –en la mayoría de ocasiones- nos demos cuenta tarde de ello.
Pero hay cosas que amo. Sí, paradójicamente hay cosas que aún amo. Acepto que perdí la batalla contra la picadura del trading, pero sé que ahí fuera hay gente más fuerte que yo mismo, gente menos propensa a la adicción y la obsesión, gente capaz de tomarse las cosas con moderación y distancia; y esa gente, todavía puede ganar esta partida.
Yo entré en esto pensando que saldría vencedor: porque veía que era una batalla en la que podía vencer la voluntad y la inteligencia, una batalla en la que nos bastamos nosotros mismos para llegar hasta donde nuestras capacidades lo permitan.
Por eso amé el trading. Y por eso, de entre todas las opciones, escogí el Forex. Estaba harto de oír eso de “el dinero va al dinero” o “quien no tiene padrino no se bautiza” y entonces me encontré con el terrible potencial de un apalancamiento de 1:200 y una alta volatilidad. Cuando vi eso me dije, “ya no hace falta un gran capital a plazo fijo o invertido en un inmueble para obtener altos beneficios, solo hace falta estudiar bien este mercado y ser más listo que él… “ menosprecié a mi rival, pero me consta que ahí fuera hay gente venciendo día a día esta dura lucha…
Antes de acabar, os contaré algunas de mis motivaciones personales para empezar con el trading. Yo jamás he sido una persona ambiciosa desde el punto de vista monetario. Jamás he juzgado un trabajo por su remuneración o prestigio, sino por la satisfacción que me proporciona desempeñarlo, y por eso -acomodado en mi envidiable trabajo de profesor universitario funcionario- estaba abocando a mi familia a una economía al borde de la subsistencia. Así que un día pensé “hay que ingresar más, que nos estamos yendo a pique”… pero, como aún tenía cierto margen, me dije “hagámoslo con clase”… Mi prioridad siempre han sido mis hijos, así que me propuse encontrar una fuente de ingresos que no me robara un solo segundo del tiempo que pasaba junto a ellos. Sabía que Internet tenía la respuesta y dí con el forex… podía operarse a cualquier hora, desde cualquier lugar, empezarse con muy poco y conseguir mucho… ¡Era prefecto! A día de hoy sigo pensando que hay muy pocas ocupaciones que te den una libertad de horario absoluta y tengan un potencial de beneficios realmente considerable. Sé que puede parecer frívolo el buscar una libertad de horarios ABSOLUTA, pero nunca me gustó la imagen del padre que llega de noche a dar un beso a los niños… yo siempre quise ser el que los está esperando a la puerta del colegio y pasa la tarde con ellos… y no pensaba renunciar a eso por algo tan vil –y tan tristemente necesario- como ganar dinero.
Así que el forex me ofrecía, a priori, todas estas ventajas y además los resultados dependían de mi inteligencia. Como profesor de Física me atraen los retos intelectuales y decidí probar. Fue la parte humana del trading –no la intelectual- la que finalmente me llevó a perder todo lo ganado… y es por ello que admitiré siempre que fui yo quien jugó mal, pero no me equivoqué al escoger terreno de juego. No me enfrentaba a un enemigo tramposo e invencible, simplemente era más fuerte…
Y poco más, esa es mi historia… Pero me voy a permitir una recomendación: Quien tenga argumentos parecidos a los míos y esté pensando en aventurarse y enfrentarse a ese duro rival llamado Mercado Forex… que sea honesto consigo mismo y que se sepa fuerte de carácter… si duda de su propia fortaleza, que busque otro terreno de juego… Débiles abstenerse…
Feliz día a todos, y ya sabéis… practicad la moderación…



