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  • Todo lo que no se da se pierde


    En el próximo post sigo con el forex, dejadme que cierre el verano con esto…

    La frase que da título a este post la usa mucho mi compañero y amigo Fernando Sendra al referirse a nuestra tarea como científicos. En efecto, en nuestra actividad diaria muchas veces nos encontramos con resultados apasionantes a los que -sin embargo- no sabemos darle una salida, mientras quizá haya alguien al otro lado del globo que no es capaz de encontrar dicho resultado, pero si lo encontrara sabría como aplicarlo para desarrollar un producto que mejorara la calidad de vida de los enfermos en los hospitales, o la floración de las rosas en los invernaderos.
    Si yo me guardo mi resultado, ni él, ni yo, ni el mundo sale ganando. Por ello es tan importante para el científico primero investigar y descubrir, y luego publicar. Y por ello la motivación del investigador debería hallarse siempre en encontrar nuevo conocimiento y no en mercantilizar los resultados obtenidos, pero esto es un largo debate del que no se trata de hablar hoy…

    Hoy quería contaros una anécdota cálida y amable -pero también curiosa e interesante- que me sucedió en este recién acabado mes de agosto. Os la resumiré sin aburriros con los detalles… Resulta que en una cena entre amigos conocí a un hombre, ya jubilado pero totalmente activo, que me habló de sus múltiples pasiones, entre las que os destaco algunas: colaborar con la radio local, la música, la poesía y otras muchas… Yo le comenté que siempre tuve una espinita clavada con la música ya que, aunque me considero un “letrista” aceptable, nunca pude acompañar mis historias con los acordes adecuados…

    Me fui para casa pensando en que tal vez podía escribir unos versos y enviárselos a Chano con el fin de que él les pusiera música y así crear, sólo por diversión, una pequeña canción folklórica. En mitad de la noche, cuando mi hijo mayor me despertó en su enésimo viaje a mi habitación, no pude conciliar más el sueño pues había sido tocado por la musa… así que cogí mi nuevo móvil táctil y acurrucado entre las sábanas comencé a garabatear unos versos…
    Al despertar, ya con las ideas iluminadas por la claridad del sol del trópico pensé “…total este hombre y yo no nos conocemos de nada, olvida tus veristos y a lo tuyo” , pero aun así, y en forma de anécdota le conté a mi cuñado (nuestro amigo común) que había pasado la noche escribiendo unos versos y casi no había podido dormir… él, después de la consabida mirada de “estas como las cabras” me dijo “sin problemas, mándaselos a Chano que le vas a dar una alegría…”, y así hice

    Pues bien, cuál sería mi sorpresa cuando al cabo de unos días aparece mi cuñado con una cinta de casete y me dice “no te pierdas esto”… Lo que sucedió no estaba en mis planes… cuando Chano leyó mis versos pensó que la forma más sencilla de devolverme el detalle era recitarlos en su programa de radio, y así hizo… aún recuerdo ese entrañable rato en el que toda la familia, con cara de sorpresa, oía en la emisora local el nombre de un valenciano ligado a unos versos folklóricos acerca de una pequeña localidad canaria… y también recuerdo como mis modestas coplas tomaban una fuerza inesperada al ser recitadas con la pasión con que lo hizo Chano

    Es una historia sencilla, en una emisora sencilla, en un pueblo sencillo y entre personas sencillas… pero que siempre recuerdo con una sonrisa y siempre suscita una sonrisa en la cara de quienquiera que vuelva a ser sometido a la escucha del casete… :)

    Me hizo tanta ilusión que me dije… esto lo tengo que contar en el blog… y por otra parte me sentí muy agasajado cuando Chano me dedicó unos minutos de su programa, me pareció un increíble gesto de generosidad y consideración por su parte que pusiese su enorme saber hacer al servicio de mis versos de novato, y curiosamente, a él le pareció un gesto de generosidad y consideración que un hombre joven y ocupado se tomase el tiempo de regalarle unos versos a un pobre viejo… Fue un regalo mutuo en el que cada uno dimos algo pero recibimos mucho más… y por eso empiezo el curso escolar con esta anécdota y esta reflexión.
    Para ganar algo no hace falta usurpárselo a otro, dejemos de lado esa visión fatalista y limitada de las cosas… a veces es posible encontrar fórmulas en las que todos ganamos, en esta historia ganamos una anécdota y una sonrisa, pero también pueden ganarse alianzas, respeto o cochino dinero cuando hacemos las cosas con ilusión, confianza y sin miedo a ser diferentes

    Pues eso. ¡¡Feliz regreso a todos!! Disfrutad de la vuelta a vuestras vidas y seguiremos hablando…

    PD: No me resisto a copiar aquí las coplillas. Gracias de nuevo a Chano (Sebastián Rojas), por ese regalo tan entrañable… La copla hace alusión a la festividad de “Los corazones” en Tejina (en la canaria isla de Tenerife) y dice así

    Dentro de una bella isla
    en una soleada esquina,
    el camino de mi vida
    vino a pasar por Tejina

    Rociada de alisio y de vida
    en sus huertas y balcones,
    lo que al viajero cautiva
    son -al fin- sus corazones

    Corazón que late fuerte
    en la más humilde casa…
    en el pecho de la vieja
    que echa al caldero las papas…

    Corazón que en las folías
    escapa por las gargantas,
    en las jornadas festivas
    o en la semana mas santa…

    Corazones de sus gentes
    que laten rabiosamente
    aferrándose a la vida
    y saboreando el presente

    Gente sencilla y modesta,
    pero creativa y artista,
    pa’ un tenderete dispuesta,
    luchadora y optimista

    Gente que elige vivir
    y no presumir de que vive…
    Es difícil describir
    el buen rollo de estos pives

    Seas niñito o abuelo
    del campo o de la oficina,
    el corazón toca el cielo
    sólo viniendo a Tejina